Savannaschool

Conexiones que nacen en lo cotidiano.

La conexión en Savanna no tiene una receta ni un manual; se vive en el día a día. Aparece en esos chistes sueltos a mitad de una lección, cuando me hacen cómplice de un “chismecito time” (como ellos le dicen) y en cada pequeño detalle que los hace sentir vistos y escuchados.

Para mí, esto ha significado crear un espacio donde ellos puedan sentirse seguros e importantes; un lugar donde sepan que sus ideas tienen valor y que siempre habrá alguien dispuesto a escucharlos de verdad. A veces creemos que los adultos somos los únicos que acompañamos en el proceso de aprendizaje, pero en estos casi dos años en Savanna he entendido que los niños también nos acompañan a nosotros.

Lo hacen con esos abrazos al llegar, al irse o en cualquier momento “random” del día. Lo hacen cuando me preguntan cómo estoy, cuando me enseñan cosas nuevas o me comparten sus ocurrencias más genuinas y sus miedos. Es en esa cotidianidad donde me permiten ser parte de su día a día y de su crecimiento.

En Savanna, esta conexión no sucede solamente dentro del aula, sino que se siente en toda la comunidad. Aunque estas palabras nacen desde mi grupo, también he tenido la oportunidad de conectar y aprender de muchos otros niños de Elementary, y eso es algo que valoro muchísimo de nuestra comunidad: la capacidad de crecer juntos.

Elementary se ha convertido en uno de mis lugares felices, porque más allá de lo académico, encuentro todos los días oportunidades para aprender, conectar y crecer junto a ellos.

Dedicado con mucho cariño a mis alumnos Savanneros:
Nicole, Mario, Mia, David, Noah, Victoria, Niko, Lucas, Maya, Anna, Monserrat y Emma.

Gracias por acompañarme mientras yo también los acompaño a ustedes.

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