Savannaschool

La niña, las tortugas y el mar: Un viaje de regreso a mi esencia.

Hoy, al mirar hacia atrás, me doy cuenta de que gran parte de quien soy hoy nació en los pasillos, patios y silencios del colegio Savanna. No fue solo un lugar donde aprendí materias, sino un espacio donde aprendí a ser persona. Savanna me enseñó a observar, a cuestionar, a sentir y, sobre todo, a respetar la vida en todas sus formas.

Crecí en un entorno donde la naturaleza no era un tema lejano ni algo que solo se estudiaba en libros. Era algo vivo, cercano, algo que se tocaba, se cuidaba y se entendía con el corazón. En Savanna aprendí que educarse no es memorizar, sino conectar: con el entorno, con los demás y con uno mismo. Esa forma de aprender marcó profundamente mi manera de ver el mundo.

Hay un evento que considero canónico en mi vida, un momento que sembró de forma definitiva mi amor por la naturaleza. Fue el día en que fuimos a liberar tortugas en Playa La Flor. Verlas avanzar lentamente hacia el mar, tan pequeñas y frágiles, pero al mismo tiempo tan llenas de vida, me cambió por dentro. En ese instante entendí que el ser humano tiene una responsabilidad inmensa: proteger lo que no puede defenderse solo. No fue solo una excursión; fue una revelación.

Ese día nació una conciencia que nunca se apagó. Entendí que la naturaleza no necesita que la salvemos desde la superioridad, sino que la acompañemos con respeto y compromiso. Savanna me regaló esa mirada sensible y responsable hacia el mundo y, gracias a eso, hoy puedo decir que no estudié Ciencias Ambientales por casualidad.

Actualmente estudio Ciencias Ambientales en la Universidad de Navarra, y cada clase, cada práctica de campo y cada reflexión académica tienen raíces claras en mi formación en Savanna. Mi amor por la tierra, por los ecosistemas y por la justicia ambiental empezó ahí, en una educación que me permitió crecer con valores, propósito y sentido.

Savanna no solo me ayudó a crecer; me formó. Me dio las bases para elegir un camino que no solo quiero recorrer, sino defender. Hoy sigo avanzando, pero llevo conmigo esa esencia: la de una niña que vio tortugas llegar al mar y decidió, desde entonces, cuidar el mundo que las sostiene.

Mariana Riguero, Clase 2025

Mariana actualmente estudia Ciencias Ambientales en la Universidad de Navarra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio