Por Claudia Argüello

Directora Creativa

Nos definimos por…

Una característica que nos define como comunidad educativa es nuestra filosofía, una apuesta que nos permite enseñar desde el amor, desde un lugar de mucha empatía.

Desde sus comienzos Savanna ha sido una comunidad donde se educa desde el respeto y esto la diferencia del resto de escuelas que hay en el país.

Una comunidad no es solamente un grupo de personas unidas compartiendo un fin común, para nuestra escuela una comunidad significa estar pendiente hasta del más mínimo detalle en la vida de cada niño y niña, inclusive más allá de cuando terminan las horas de clases.

Cada familia es especial…

En Savanna la gestión de admisiones es una de los procesos más importantes, nos tomamos tiempo para analizar a cada familia que se está postulando para entrar a nuestro espacio de aprendizaje, puesto que aceptar a un niño o niña es una responsabilidad y compromiso adquirido, no solo porque se trata de aceptar al niño o niña, sino también a la familia, pues tenemos convencimiento de que creando sinergias con las mismas, nuestros niños y niñas logran desarrollar su máximo potencial.

Sabemos que para que cada niño y niña pueda desarrollarse al máximo, debemos supervisar y acompañar su desempeño integral día a día. Nuestra población estudiantil se ve beneficiada por la compañía de un entorno profesional altamente calificado y comprometido con la enseñanza innovadora.

Estudiantes en un ejercicio detonante de debate escolar.

En Savanna aprendemos a aprender…

En Savanna los grupos de clase son pequeños y nunca llegarán a ser mayores de 15 niños y niñas. La educación individualizada es nuestro mayor atributo como comunidad y esto favorece los talentos particulares de cada estudiante.

Muchos de nuestros niños y niñas se han desencantado de su proceso de aprendizaje pues hay instituciones que no comprenden la  sensibilidad de la niñez. Los niños y niñas no nacen con heridas, es a través de los desencantos en diversos escenarios cotidianos que encuentran elementos adversos que provocan lesiones difíciles de sanar.

Las emociones forman…

Parte del proceso de integración de nuestra niñez a Savanna está en que cada niño o niña debe llevar alternamente a su desarrollo cognitivo, su desarrollo emocional, eso lo logramos porque nuestra forma de educar tiene un alto componente emocional, ya que las neurociencias han indicado que cada menor aprende mejor cuando lo que se les enseña hace conexión con sus emociones.

Por tales razones, cada día de clases nuestra niñez se siente amada y feliz, hasta les cuesta trabajo retirarse del campus luego de su jornada académica.

Cada escuela debería tener la capacidad de que su estudiantado se sienta comprendido, amado incondicionalmente, escuchado y respetado. Este es exactamente el fin que el tipo de acompañamiento que promueve Savanna quiere lograr, de tal forma que  podamos tener personas seguras de si mismas, libres de heridas emocionales, personas altamente funcionales, listas para resolver grandes retos.

Cuidamos que nuestro curricula les prepare para la vida. No solo en la parte cognitiva, sino también en la parte emocional, reflexiva, de pensamiento crítico, divergente, creativo, vida práctica, humana y desde sus pasiones e intereses.

Claudia Argüello, Directora Creativa de SIS.

La sostenibilidad, elemento educativo de prioridad…

En Savanna enseñamos educación para la sostenibilidad, misma que potencia habilidades para desarrollar una mirada justa y compasiva en todo lo que hacemos, tomando en cuenta cómo esto se relaciona con lo que estamos haciendo para convivir en el planeta tierra. La Educación para la sostenibilidad amplia la mirada a las acciones que cada cual realiza para valorar si nos afectan a todos y todas.

Este tipo de pensamiento sistémico es complejo y requiere de un aprestamiento que lleva tiempo desarrollar, por tal razón, nuestros procesos son percibidos como lentos, sin embargo, es así en la educación respetuosa, los cambios no son automáticos, son progresivos, pero integrales.

Si queremos que una actitud mejore o un proceso cambie su curso, no podemos colonizar la mente del niño o niña, sino que debemos ayudar a que puedan reflexionar desde su lugar interior, solamente de esta forma puede incorporar el cambio necesario para ser feliz.

Respetar el sentir de cada cual y respetar el espacio común…

En Savanna no creemos en premios ni castigos pues está comprobado que no forma, sino que solamente reforma. Al final, no hemos ni criado ni ayudado a que cada menor se convierta en una mejor versión de si.

Confiamos que los límites de seguridad y respeto necesarios para convivir y las consecuencias naturales de sus actos, son necesarios para enseñar a nuestra niñez cuál es el camino en la vida, eso sí, tenemos una niñez más sincera, genuina, auténtica, feliz de sentirse aceptada por su autenticidad.

Solo cuando tengamos personas sanas emocionalmente podremos trabajar la sostenibilidad. Recordemos que para que el niño o la niña se convierta en solucionario, solo lo podrá hacer desde un lugar compasivo, autoseguro de si, empática y respetuosamente. Para enseñarle a un niño o niña a respetar el medio ambiente y los animales, no lo podemos hacer desde el “no”, se debe hacer desde el amor y este sentimiento debe calar.

Solo cuando se ama algo, se cuida, igual pasa con nuestra niñez al enseñarles a confiar en si, a no hacerle a los otros lo que no nos gustan que nos hagan a nosotros mismos. Aprendizajes como este se convierten en una filosofía de amor.

No podemos completar un aprendizaje de manera integral si no le enseñamos a amar la naturaleza y para ello, nos aseguramos que pasen un buen tiempo en la naturaleza y que aprendan in situ, solo así podrán aprender a cuidarla y detener malas acciones que cada día atentan contra lo verde.

 

Estudiantes de Primera etapa visitando una biblioteca en Managua.

Una educación que mejora el mundo…

No sé cuál será el futuro de cada uno de nuestros niños y niñas, pero estoy convencida que tendrán las herramientas necesarias para hacer de cada momento de su vida una experiencia inolvidable. Que su deseo por aprender no termina al final del día escolar, que siempre darán lo mejor de si y que el mundo será un mejor lugar gracias a sus pequeñas y grandes contribuciones.

En Savanna el compromiso va más allá de la formación a corto plazo, es una formación para la vida. Dejar que cada menor viva su infancia es nuestra mayor tarea.